FANECA

domingo, 8 de mayo de 2011

Universidad sostenible según legislador ridículo. Por Consuelo Cardenal Mendoza*

La legislación actual ha perdido la vergüenza. Está hecha por tontainas para tontainas. Nos toman por lelos a nosotros. Tal vez por eso ya casi nadie repara en esa diarrea legislativa que mancha las gacetas oficiales. Por ejemplo, usted, amigo lector, ¿sabía que en esa ley tan mona que se titula de Ley de Economía Sostenible (Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible) hay cuatro artículos dedicados a la universidad? Si, cuatro artículos que ocupan tres páginas. La Ley de Economía Sostenible es un nuevo homenaje a la legislación insostenible. Aquí el que no se sostiene es porque no quiere. Hoy en día, si no eres sostenible no existes. Igual pasa con la universidad. Su insostenible situación se va arreglar desde la Ley de Economía Sostenible. Y yo con estos pelos de loca.

¿De verdad que no ha leído usted esos articulejos? Pues se pierde algo bueno, realmente divertido. Se ríe una con ganas; de momento, luego dan ganas de llorar. También apetecería conocer a los redactores, tan ideales de la vida, tan correctitos y culiapretados, tan en su sitio y su cargo, sostenibles, flotantes, etéreos, dominadores de la prosa farisaica y expertos en el alargamiento de párrafo y el estiramiento de boletín.

No dejen de repasar esas normas modernísimas, por favor. No se arrepentirán. Pero antes de que las lean de corrido, déjenme que los invite a unos juegos.

Hoy en día en la legislación se llevan mucho las enumeraciones. Enumerar a tontas y a locas es lo que más viste. Y los fines. Los fines vienen esta temporada entallados y largos. Hay que proponerse muchos fines, objetivos a tutiplén, propósitos para dar y tomar. Sobre todo para tomar. A fin de demostrar que estos ridiartículos de la Sostenible Total no son más que enumeraciones al buen tuntún, les propongo el siguiente experimento, para empezar. El artículo 60 se titula “Objetivos en materia universitaria”, y recoge siete. Con ayuda de unos traguitos de absenta voy a añadirle yo otros siete y los entremezclaré con los que vienen en la Ley. ¿Es usted capaz, apreciado lector, de diferenciar los siete auténticos de los siete espurios, los que legislador pone en serio (aunque no lo parezca) de los que una servidora coloca para que se vea que todo es una perfecta chufla? Allá vamos.

Art. 60. Objetivos en materia universitaria.

Con el fin de contribuir a los objetivos de esta Ley, sin perjuicio de lo establecido en la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de universidades, y la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, por la que se modifica la Ley 6/2001, de 21 de diciembre, de universidades, el sistema universitario atenderá a la consecución de los siguientes objetivos:

1. Facilitar, a través de la formación, la adquisición de las cualificaciones demandadas por el sistema productivo y el sector público y la adaptabilidad ante los cambios económicos y sociales y, en general, la capacidad para afrontar los desafíos a largo plazo.

2. Impulsar la comunicación con la sociedad y su entramado civil y asociativo, a través de publicaciones divulgativas de los órganos de las universidades y de sus respectivas competencias, así como mediante la organización periódica de eventos tales como jornadas de puertas abiertas, visitas guiadas, talleres y exposiciones, conferencias y ciclos.

3. Promover la calidad, la competitividad e internacionalización de las universidades mediante la especialización formativa investigadora, la modernización de sus infraestructuras y la mejora en la eficiencia en su gestión, con un compromiso reforzado con el Espacio Europeo de Educación Superior y el Espacio Europeo de Investigación.

4. Integrar la sostenibilidad medioambiental en programas de capitalización académica orientados a la reversión de la degradación del ecosistema, mediante políticas de diseño curricular no agresivas con el entorno y atentas a la recomposición sistémica de las tasas de reposición.

5. Promover la adaptación de las estructuras universitarias a la actual cultura de la imagen y la comunicación, renovar las bases tecnológicas de la enseñanza y reorientar las sinergias entre investigación y sociedad del conocimiento.

6. Impulsar la productividad científica, la transferencia de conocimiento, el desarrollo tecnológico y la innovación, en todas las ramas del saber.

7. Construir un ambiente laboral exento de discriminaciones, acosos y presiones indebidas e incompatibles con los derechos fundamentales del personal universitario, tanto del que enseña como del que se forma y adquiere competencias, mediante el impulso de órganos de control de composición paritaria con procedimientos revisables

8 Facilitar la gobernanza universitaria impulsando medidas que garanticen el ejercicio de las funciones de gobierno y dirección; la revisión de los procedimientos internos de dirección y gestión, y la implementación de buenas prácticas, conforme a los criterios internacionalmente reconocidos de calidad y eficiencia en la gestión.

9 Incrementar la transparencia, el control interno de sus finanzas y el equilibrio presupuestario, así como la evaluación externa de sus actividades.

10. Intensificar la cooperación al desarrollo de las universidades y centros de investigación mediante iniciativas coordinadas que maximicen los rendimientos del auxilio y la capacitación que se emprendan con nacionales de países en vías de desarrollo, sea en tales países, sea en instituciones académicas de nuestro Estado.

11. Redimensionar en las aulas universitarias, así como en los laboratorios, bibliotecas y demás instalaciones donde el personal académico y los estudiantes lleven a cabo su labor de transmisión y asimilación de conocimientos, el adecuado equilibrio entre inteligencia teórica e inteligencia emocional, del mismo modo que se deberá impulsar el cultivo de la dimensión lúdica y gratificante de la taea docente y la discente.

12. Fomentar la captación de talento, la movilidad internacional y la colaboración con universidades y centros de investigación de referencia mundial.

13. Procurar la inserción equilibrada de las universidades en su medio humano, geográfico, económico, histórico y cultural, impulsando la dedicación a estudios e investigaciones volcados sobre dicho medio y la receptividad de las estructuras docentes e investigadoras frente a los inputs provenientes de ese entorno.

14. Impulsar medidas de atracción de capital privado nacional e internacional para contribuir a la financiación de los objetivos de la universidad, especialmente a la investigación, transferencia del conocimiento y a la creación de empresas innovadoras de base tecnológica.

Para ello, las universidades atenderán a un esfuerzo de modernización, mejora de la eficiencia y búsqueda de la calidad y de la excelencia académica.

¿Ya lo ha pensado? ¿Ya sabe cuáles son los siete originarios y cuáles los añadidos de guasa? Apuesto a que no los acierta todos. Compruébelo usted mismo. La solución está al final de este escrito.

Pasemos al segundo acertijo. El artículo 61 de la Ley lleva el rótulo de “Formación universitaria y economía sostenible”. Empieza diciendo que “Para garantizar su aportación a la economía sostenible, la formación universitaria debe responder a los siguientes principios”. Y enuncia esos principios. Trate el lector de adivinar cuál o cuáles de estos tres que a continuación transcribo son de cosecha del legislador y cuáles son puro invento de esta que les habla. También cabe que estén así en la ley los tres, tal cual, o que no esté ninguno. Ahí van:

Para garantizar su aportación a la economía sostenible, la formación universitaria debe responder a los siguientes principios:

a) La incorporación en sus planes de estudio de habilidades y destrezas orientadas a la innovación, el fomento de la creatividad, el emprendimiento y espíritu empresarial, integradas en materias, conceptos, competencias transversales, métodos de aprendizaje y de examen, y en todos los niveles de la educación, singularmente el doctorado. Estos planes de estudios han de establecerse en cooperación con los centros de investigación, la industria y otras instituciones y agentes, según proceda.

b) La propuesta de nuevos títulos y ofertas educativas que preparen a los estudiantes para las nuevas cualificaciones que demandan los nuevos empleos, de manera que mejoraran la empleabilidad de los ciudadanos en el mercado laboral, así como modernizar y adaptar sus enseñanzas a la producción de productos, servicios, planteamientos y métodos innovadores en la economía y la sociedad en sentido más amplio”.

c) La promoción de la adaptabilidad ante los cambios económicos y sociales dando oportunidades completas de formación continua y de extensión universitaria, especialmente las posibilidades de incrementar la movilidad en el aprendizaje en España y en Europa, así como la incorporación efectiva de los titulados universitarios, incluidos los docentes, en el mercado laboral, reforzando las conexiones entre universidad y empresa, con especial atención al fomento de capacidades para la iniciativa empresarial y el autoempleo.

¿Lo han meditado bien? Pues anoten la solución y contrástenla más tarde con la que al final les revelamos.

También es muy divertido el juego de las palabritas. Cuando hablamos de la legislación actual, palabritas son aquellas palabras que quedan monísimas en cualquier ley y que el legislador repite una y mil veces como si fuera tonto de baba y porque se ve ideal de la muerte al decirlas todo el rato. Un buen ejemplo es “sostenible”. No hay pijo o niñata que no le ponga hoy el apellido sostenible a cualquier cosa: me voy a la pelu a ponerme un moño sostenible, hoy tomaré una cena sostenible para que no se me haga insostenible la digestión nocturna, tenemos que llegar a un acuerdo sostenible sobre el colegio del niño. Puaj.

En este apartado de la Ley de Economía Sostenible dedicado a la universidad sostenible también hay muchas palabritas. Juguemos a adivinar cuánto sale cada una. Recuerden, artículos 60 a 64.

- “Empresa” y “empresarial”. ¿Cuántas veces aparecen esos dos términos? Subraye la respuesta que le parece más probable: cinco; siete; ocho; trece.

- “Innovación” o “innovador”. Dos; siete; doce; quince.

- “Calidad”. Tres; cinco; siete.

- “Agregación”. Dos; cuatro; seis. ¿Qué diablos son las agregaciones?

- “Economía”, “económico/a” + “productivo/a” + “eficiencia”/”eficiente” + “competitividad”/”competitivo” + “mercado”: diez, quince, veinte, veinticinco.

También se pasa un buen rato, antes de pegarse un tiro, localizando palabros inverosímiles. En estos cuatro arti-culos hay algunos, como “visibilidad internacional” (art. 62.1 b), “priorizar” (art. 62.2) o “valorización” (art. 64.2.c).

Otros términos que quedan chulísimos y aparecen bastante son “excelencia”, “entorno”, “estratégico”, “transferencia”, “empleabilidad”, “movilidad”, “gobernanza”, “accesibilidad”, “valores”, “género”, “medioambiental”, “ecosistema”, “periurbano”, “conciliar” (pero de conciliación, no de concilio), “creatividad”, “penetración” (¡?), “global”, “emprendedor/a”, “concurrencia”, “modernización”, “adaptabilidad”, “implementación”, “transversal”, “cooperación”, “agentes”, “actores”, “compromiso”...

Deberíamos registrar un juego con el que podríamos forrarnos. Podría llamarse “Legislator”. Es muy sencillo. Los jugadores se disponen en semicírculo, cual cámara parlamentaria, y cada uno va tomando una ficha en la que figura alguna de esas palabras: “transversal”, “calidad”, “sostenible”, “innovación”, “productivo”, “mercado”, “visibilidad”, etc. Cuando todos tengan veinte de tales fichas y palabrejas, gana el primero que con ellas componga una ley entera y que parezca de verdad, como esta Ley de Economía Sostenible. A lo mejor la hicieron así, jugando. Sería una explicación, al menos.

Bueno, aquí les pongo el enlace para que puedan leer entero el Sostenible Engendro o, al menos, los preceptos que salpican a la universidad.

Y les doy las SOLUCIONES de nuestros juegos, claro.

Juego primero, sobre el artículo 60. Son de pega los puntos 2, 4, 5, 7, 10, 11, 13. Los otros siete son auténticos y están así en la Ley, aunque cueste creerlo.

Segundo juego, sobre el art. 61. Pues aparecen así en la Ley esos tres puntos, tal cual. No les he quitado ni añadido ni una coma. Así que la broma no es mía.

Tercer juego, el del número de veces que aparecen las palabras en cuestión. La solución correcta es siempre la cifra más alta. Por ejemplo, “empresa” aparece trece veces en esos cuatro artículos sobre el sostén de la universidad sostenible.


* Investigadora del CHIC.

3 comentarios:

  1. Estimados Señores:

    Desde el CHIC alentamos que nuestros investigadores participen en debates académicos y universitarios. Sin embargo, queremos subrayar que la opinión de la Dra. Cardenal no refleja la postura institucional del CHIC.

    Atentamente,

    Diego Hurtado
    Director del CHIC

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  2. ¿Esto de "impulsar el cultivo de la dimensión lúdica y gratificante de la taea docente y la discente" tiene algo que ver con ligoteo con los alumnos?

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  3. Es muy bueno, pero después de echarse las risas, dan ganas de pegarse un tiro

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