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domingo, 30 de mayo de 2010

Me cisco en las competencias y en Bolonia.Por Juan Antonio García Amado

Asco de tarde de domingo. Mañana se me acaba el plazo para "colgar" la Guía Docente de la asignatura que el año que viene impartiré en el nuevo Grado en Derecho. Tengo preguntas interesantes que nadie podrá responderme. Por ejemplo, por qué diablos no vale hacer un programa de los de toda la vida, con temario, bibliografía y unas pocas informaciones prácticas. Pues no, ahora no vale. Hay que enredarse en sandeces propias de pedagogos a la violeta. Otra vez las competencias, entre otras cosas.
Mi universidad ha puesto a nuestra disposición una especie de folleto con instrucciones y consejos sobre cómo hacer una Guía Docente. Miren este fragmento, por favor, miren este fragmento. Es largo, pero lo copio entero. Con él está todo dicho sobre la clase de autotocamientos mentales que se traen los que mandan en las universidades en esta época oscura. Luego me permitiré algún comentario más.
Dice en su página 7 el "Modelo de Guía Docente" de mi universidad:
"15) Son muchas las definiciones que existen en la bibliografía del término competencia, que se convierte en una de las “piedras angulares” del Espacio Europeo de Educación Superior. Hemos seleccionado la del “Proyecto Piloto Tuning”, que señala que las competencias representan “una combinación dinámica de atributos en relación con conocimientos, habilidades, actitudes y responsabilidades, que describen los resultados de aprendizaje de un programa educativo o lo que los alumnos son capaces de demostrar al final de un proceso educativo”.
16) Las competencias genéricas o transversales son aquellas comunes a cualquier titulación, tales como la capacidad de tomar decisiones, de aprender, de diseñar proyectos, etc. Por tanto, se puede afirmar que son las mismas, con independencia de la materia/asignatura dentro de la titulación e incluso que son las mismas para la gran mayoría de las titulaciones. Suelen venir especificadas en el “Libro Blanco” del Grado en cuestión, así como en el R.D. 1393/2007 por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias. Se recomienda que al plantearlas su enunciado sea corto, claro y comprensible por parte del estudiante. El “Proyecto Tuning” diferencia tres tipos de competencias genéricas o transversales: a) competencias instrumentales: relacionadas con el manejo de herramientas; b) competencias interpersonales: las que permiten mantener una buena relación social con los demás y c) competencias sistémicas: relacionadas con la obtención de una visión de conjunto y con la capacidad de gestionar adecuadamente la totalidad de la actuación. Algunos autores distinguen un cuarto tipo de otras competencias, no incluidas en las tres anteriores.
Arias Blanco (2009) incluye la capacidad de análisis y síntesis, de organización y planificación, de comunicación oral y escrita, el conocimiento de una lengua extranjera, el conocimiento de informática relativo al ámbito de estudio, la capacidad de gestión de la información, la resolución de problemas y la toma de decisiones como ocho ejemplos de competencias instrumentales. Entre las competencias interpersonales, enumera el trabajo en equipo, el trabajo en un equipo de carácter interdisciplinario, el trabajo en un contexto internacional, la habilidad en las relaciones interpersonales, el reconocimiento a la diversidad y multiculturalidad, el razonamiento crítico y el compromiso ético. Destaca dentro de las competencias sistémicas el aprendizaje autónomo, la adaptación a las nuevas situaciones, la creatividad, la capacidad de liderazgo, el conocimiento de otras culturas y costumbres, la iniciativa y el espíritu emprendedor, la motivación por la calidad y la sensibilidad hacia temas medioambientales. Por último, dentro del capítulo de otras competencias abarca la capacidad de aplicar los conocimientos teóricos a la práctica, el uso de internet como medio de comunicación y fuente de información, la experiencia previa, la capacidad para comunicarse con personas no expertas en una determinada materia, la capacidad de entender el lenguaje y las propuestas de otros especialistas, la ambición profesional, la capacidad de autoevaluación, el conocimiento de una segunda lengua extranjera y la capacidad de negociación.
Es conveniente que las competencias genéricas que se incluyan en cada guía docente vayan numeradas. No deberán resultar excesivas, ya que posteriormente habrá que justificar su evaluación, por lo que sólo se deberán incluir aquéllas que se vayan a trabajar en cada asignatura concreta".
Y ahora que el que pueda me responda a esta pregunta: ¿por qué nos sometemos?
Pues miren, un servidor no se somete, o no del todo. Voy a hacer la Guía en cuestión, pero de guasa. A ver qué pasa. Ya les contaré. De momento, les doy este anticipo con ánimo de que prenda la rebelión.
En el apartado "Competencias transversales o genéricas", he puesto estas tres:
1/ Empatía intelectivo-emocional;
2/ Capacidad de síntesis reactiva;
3/ Razón práctica analítica compenetrada.
En el apartado "Recomendaciones o conocimientos previos necesarios" me he permitido el siguiente alarde de sinceridad:
"Recomendación: aplicarse al estudio con seriedad y como si se tuviese una férrea vocación intelectual y académica.
Conocimientos previos: conviene un tanto que se domine la expresión castellana oral y escrita, así como las reglas más básicas de la aritmética. No está tampoco de más una cierta base de cultura general, a ser posible nacida de la lectura de libros de variada especie. No resultará ocioso el adecuado manejo de las normas más elementales de urbanidad".
A la cuestión atinente a la "Metodología docente" contesto con las siguientes consideraciones de incuestionable hondura:
"La metodología docente que se utilizará en el proceso de enseñanza-aprendizaje, es decir, en las clases, combina múltiples aspectos:
a) Estáticos y dinámicos.
b) Ciertos y dudosos.
c) Heredados y aprendidos.
d) Testados y atestados.
Así que tendremos:
- Clases teóricas, en las que se impartirá teoría.
- Clases prácticas, en las que se practicará la teoría, como mínimo.
- Talleres (workshops): para reparar ideas en mal estado.
- Seminarios: desconocemos su diferencia con los talleres, pero se harán también y bajo ese nombre específico.
-También habrá tutorías de todos los tipos posibles: individuales y grupales, por un lado, y presenciales y virtuales, por otro. Como explican Drake y Morgan (New York, 2005, pp. 237ss), la combinación de esas tipologías da las variantes siguientes, todas las cuales serán cultivadas aquí: 1) individual-presencial; 2) individual-virtual; 3) grupal-presencial; 4) grupal-virtual".

Ahora tengo una pregunta para usted, estimado lector de nuestro mismo gremio. Que la enseñanza debemos tomárnosla muy en serio es indiscutible. Pero, ¿por qué nos tomamos seriamente estas patochadas de los pedabobos? ¿Por qué elaboramos estúpidas guías docentes como si no tuviéramos mejor cosa a la que dedicar el tiempo? ¿Por qué nos creemos nuestros propios cronogramas y hasta nos sometemos a las comisiones de compañeros mandangas que pretenden vigilarnos y apercibirnos si nos salimos un ratito del epígrafe que toca? ¿En tan poco nos tenemos? ¿Tan bajo hemos caído? ¿De verdad nos asusta esa coalición de conveniencia entre pedagogos incultos y burócratas sin seso? ¡Anda ya!

9 comentarios:

  1. NO ROMPA LA CADENA: REENVÍE ESTO A 10 ACADÉMICOS AMIGOS.

    Oswaldo Martínez no lo hizo y su Universidad siguió hundiéndose en el fango.

    Wilson Peláez lo hizo y su Universidad siguió hundiéndose en el fango, aunque pudo decir con orgullo: "¿LO VEIS?".

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  2. En los institutos pasamos por eso hace unos veinte años..., y a la vista está cómo acabó la cosa.

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  3. Lo peor es que aún no ha acabado, seguimos hundiéndonos en el fango...

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  4. Quizás imbuido de este espíritu bolognés tan aleccionador, yo me animo a introducir otras competencias tales como:
    - Desarrollo de las tres principales modalidades de las hermeneusis integrativa.
    - Capacidad para desglosar glosas concitando regulaciones homoestáticas.
    - Discernimiento antinómico y prosódico como forma de síntesis.

    En cuanto a la metodología quizás habría que añadir la combinación (e) auditivo-epistolar

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  5. Estoy completamente de acuerdo con las impresiones del Prof. García Amado, no sólo la de este post, que lleva al absurdo la pamplina pedabóbica, sino de todos los suyos.

    Lo que echo en falta en la universidad es ver como catedráticos de peso de todas las disciplinas, que a veces entregan sus energías a causas mucho menos importantes o localistas, no se han plantado frente a toda esta estupidez pedagógica.
    Los que estamos en la base poco podemos hacer.



    Mis

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  6. Visto lo sucedido en los institutos, el estado de analfabetismo generalizado en el que llegan los alumnos de la antes llamada "enseñanza media" a la universidad, lo que está ocurriendo es muy triste, pero absolutamente lógico.

    Analfabetizados los alumnos de secundaria es imposible que sigan el nivel mínimo que marcaban las licenciaturas universitarias.

    2 opciones:
    1.-recuperar una enseñanza media de calidad.
    2.-banalizar la universidad, y que todo el mundo tenga su título universitario, que la universidad es como la prolongación de la ESO

    A la vista está la que se ha implantado con la excusa bolonia.... y a aprobar a todo quisqui que esté matriculado, MATRICULADO, no digo presentado...
    ¡abajo el fracaso escolar y universitario!

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  7. Quizá llego algo tarde pero creo muy recomendables:

    ORRICO, Javier. La enseñanza destruida. Huerga y Fierro edits. Madrid, 2005.
    RUIZ PAZ, Mercedes. La secta pedagógica. Edit. Unisón. Madrid, 2003.

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  9. Podríamos armar un generador aleatorio de capacidades. Aquí van mis amportes:

    Articulación pragmática de los contenidos esenciales.

    Visualización trasversal de los ejes discursivos.

    Adaptación y flexibilidad frente a la diversidad paradigmática

    Profundización y diversificación multicultural del know-how especializado.

    Sinergia dinámica bidireccional entre el pensamiento crítico y el relacional.

    Promoción de capacidades interdisciplinarias en contextos ecológicamente diversificados.

    Canalización de capacidades reactivas hacia entornos performantes.

    Capacidad de empatía fuera del marco psico-noético pre-establecido.

    Contención proactiva de manifestaciones actitudinales alternativas.

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